Las cosas suelen empezar por el principio. Los días, por la mañana, pero no es así en mi caso. A mi me gusta empezar los días por la mitad, así que me levanto por la tarde. La gente que se levanta temprano cree que aprovecha más la vida, que vive más. Ilusos. No saben que cuando se duerme es cuando se crece, por eso duermo tanto. Actualmente mido casi 3 metros y medio; y dentro de 40 años mediré cerca de los 7 metros. Voy a crear una nueva raza de superhumanos, pero ya os hablaré de ello otro día.
Pues como decía, nada más levantarme lo primero que hago es intentar dormir otra vez. Hay veces que consigo dormir 2 o 3 días seguidos, pero no siempre se da el caso, así que una vez levantado me preparo el desayuno, el almuerzo y la merienda. Tomo un colacao, 7 croissants, una sopa de verduras, 2 filetes a la plancha de pez espada, un yoghurt de macedonia, 3 donuts de chocolate y un biofrutas. Después vuelvo a mi cuarto a dormirme a la siesta, pero eso sí, cortita, sólo 2 horas y media.
Me vuelvo a levantar de la siesta y lo primero que hago es entrar en el tablero de administración del blog el cual estáis leyendo. Bueno, antes de eso me tumbo un rato en sofá, para descansar. Una vez en susodicho tablero, reviso todo un poco: Lo que he escrito, comentarios, lo que ha escrito Jotadé, etc. Un día, no hace mucho, vi que Jotadé había escrito algo nuevo.
Me cago en la hostia. Cómo me emocionó. Lo tenía todo, no paré de reirme y casi me hizo soltar alguna lágrima. Pero dicha situación me mosqueó muchísimo. Descolgué el teléfono e hice la correspondiente llamada, llamada de vital importancia.
- ¿Si?
- Mamá, no quedan natillas, he tenido que comerme un puto yoghurt de macedonia. Espero la situación no se repita.
- Pues ve y las compras tu, que eres un lastre.
Después de solucionar un tema de magnánima importancia, pasé a llamar a Jotadé. Hay ciertas cosas que no se pueden permitir.
- ¿Quién es?
- Jota, ¿qué coño haces?
- Voy a ir al gimnasio, estoy desayunando.
- No estarás tomando pepsi, ¿no? no me mientas.
- No… eh… no… juro que lo puedo dejar cuando quiera.
- Tu sabrás lo que haces. ¿Qué coño has escrito?¿Qué quieres dejarme a la altura del betún? Espero que no se repita. Entre las natillas de mi madre y tu falta de respeto me vais a matar a disgustos. - Colgué, apague el movil, desconecté la línea, eché las persianas y el cerrojo a la puerta de la calle.
Jotadé está fuerte y pone una cara que da miedo cuando se mosquea. Después de decirle aquello no sé cual sería mi destino, mejor sería no aparecer en un par de días, así que decidí dormirme. No podía dormir, no lo entiendo. Había tenido un día duro, llevaba como 3 horas y pico despierto, cualquier persona normal estaría cansada.
Me puse a leer los recientes blogs de algunos de nuestros lectores. Me cago en la puta. ¿Todos iban a seguir a Jotadé? Obviamente ninguno tiene su nivel, pero reconozco que me dio coraje leer cierta cosilla y como iba dibujándose una sonrisa en mi cara. Borra esa sonrisa, ¿qué haces? - pensé. Me estaba gustando, no puede ser. Para más inri, yo llevaba algunos días de sequía.
Me propuse escribir algo gordo, algo tremendo, que rompiese esquemas. Me salió un chiste gracioso sobre tetas y viejas, pero no me daba para un post. No puede ser, tengo que competir, soy un luchador nato. Me dormí un rato para despejar mi mente y coger ideas.
Cuando desperté al día siguiente, comprobé si había natillas en mi frigorífico. Maldita sea, seguía sin haberlas. Bajé un rato a la calle para hablar con el gran Pera, que estaba en su coche. Me senté en el asiento de copiloto y estuve un rato hablando con él. Después de unos 20 minutos, me quedé medio dormirdo.
- Quillo Diego, cabrón, que estás to’ el día durmiendo.
- ¿Yo? Que dices tio. Soy Blogger, el mismísimo Dieguito Brigante, no puedo parar, estoy todo el día activo, soy un competidor. Pero baja un poco la música, que voy a echar una cabezadita.

Un instante en la vida de Dieguito Brigante.