El portero Lucífelo
Hoy he ido a la sede de la cadena SER en Sevilla. El motivo de mi visita ha sido que tenía que recoger dos entradas que he conseguido gracias al chivatazo de nuestro fiel lector wifa.
Al llegar me saluda el portero: - Hola, ¿Qué desea?
- Hola, vengo a recoger la entrada que he ganado, me han enviado un correo. Dámela es mía. -
- ¿Su nombre por favor? -
- Jotadé mi nombre es Jotadé, es que mi padre es ruso y mi madre astrohungara. -
En ese momento me miró con una cara como de asombro, pero debió de ser una imaginación mía pues no me dijo nada. Empezó a buscar los sobres y al encontrar el que ponía mi nombre me lo entregó.
Lo cogí raudo, lo metí en el casco y me di la vuelta para salir del edificio, di dos pasos y…
- ¿Lucia? – Dijo el portero que había salido de su vitrina.
Giré mi cabeza y lo miré de reojo mientras él decía “¿Lucía? ¿Lucía eres tú?”. Me empecé a poner nervioso no sabía si echar a correr, disimular o darle de hostias.
- ¿Perdón? – pronuncié en tono despectivo.
- Si eres tú, reconocería tu voz aunque estuviera distorsionada 50 veces, quiero terminar la paja que dejé a medias, puta. Voy a violarte. - Y empezó andar hacía mí rápidamente.
- Quieto cabrón, soy cinto negro de karate primer dan. No me obligues a lanzarte un mawashigery en toda la nuez – Y me puse en posición de combate.
El guardia jurado se puso a tres palmos y en el preciso momento en que me echaba mano le di un hoysuki en el pecho lanzándolo como a cuatro metros de distancia.
Parecía inconsciente por lo que corrí cual gacela y antes de cruzar el umbral De La Morena entraba por la puerta, ese era mi momento para escapar… no sin antes patearle la espalda a ese cabrón.
Al llegar a Zapillo Street puse la radio y no se oía nada, empiezo a repartir justicia.






