Estaba apunto de ser el primer hombre de la Tierra en pisar y por lo tanto conquistar Marte cuando la sintonía de “El Padrino” me sacó de mi sueño, trayéndome a la cruda realidad. Antes de coger el móvil miré mi reloj de Spiderman, era temprano, sobre la 1 del medio día. ¿Quién era el cabrón que osaba perturbar mi sueño?
JD - ¿Quién coño es?
DB - Jota, cabrón, ¿Qué haces te has vuelto a quedar dormido.
JD - ¡Que dices tío! Es tempranísimo, estaba apunto de conquistar Marte.
DB - Killo habías quedado en la barbacoa. Estoy sólo rodeado de gente rara, tienes que venir.
JD - No puedo, tengo que pasear al perro.
DB - Jota, tú no tienes perro. ¿Sabes que hay pinchitos y mojó picón?
JD - En 10 minutos estoy allí.
Dieguito siempre anda tocándome la polla. Tiene que despertarme cuando tengo un buen sueño. A veces me entran ganas de golpearle con una llave de pugilato para que se le quiten las tonterías. Pero hay veces que me recuerda la existencia del mojó picón, ahí es cuando lo amo y me convence con facilidad.
Me levante de la cama con suma pasividad, miré por la ventana y vi que hacía un día de puta madre.
Me puse mi bañador militar, una camiseta de tirante y mis botines de correr. Cogí las llaves del Quad y bajé al garaje. Armado con mi casco y chaqueta, cortesía de Da Souza, me dirigí al lugar de la comilona.
Cuando estaba llegando a la urbanización vi a trescientos metros a dos hombres vestidos con la camiseta amarilla del Barcelona instalados en el mismo giro que tenía que coger para entrar en el núcleo residencial.
Al llegar a ellos me empezaron hacer gestos para que me detuviera, parece que no eran dos moros hinchas del Barca, eran dos Guardias Civiles haciendo controles. Al parar el motor miré hacía mi izquierda, a 20 metros estaba Dieguito esperándome.

GC - Este Quad ¿de quien es?
JD - Mío, la Suzi, es mía.
GC - Sácame los papeles y entrégame tu carné de conducir. Esto es un control rutinario.
JD - Tome usted, si quiere que le saque algo más no tiene más que pedirlo.
GC - ¿Me estas vacilando? Sabes que debes llevar al menos un retrovisor en este vehículo. Parece que eres un chulito al que hay que explicarle las cosas por escrito.
JD - Eh Eh Eh, mira a la izquierda (y señalé a Brigante) ¿Sabes quien es? Es Dieguito Brigante y no le gusta para nada esperar, tu lo estás enfadando.
GC - ¿Dieguito Brigante? ¿Tú eres Jotadé? Oh Dios mío ¡Agente Calatrava tráigame una Pepsi inmediatamente!
JD - No es necesario, voy a una barbacoa allí tendré suficiente. Sólo quiero marchar.
El Guardia Civil asintió afligido y yo sin hacerles daños me marche junto a Diego.
DB - ¿Por qué me has señalado?
JD - Le he dicho que eras un retrasado mental al que tenía que cuidar y al verte la cara se lo han creído.
Diego sonrió, pero yo sé que realmente me maldecía por dentro. Ambos fuimos sin más demora al chalet.
Al bajar del bólido amarillo vi que la rueda trasera izquierda estaba manchada de barro, la toque con el dedo para retirarla pero al hacerlo un olor nauseabundo se me tiro encima. Era mierda de perro. Con mucho disimulo me acerqué a Diego y le dije: ¡Eh! ¿Qué tienes en la espalda? Momento que aproveche para limpiarme en él sin que se coscara.
DB - ¿Qué era?
JD – Nada, parece que estabas manchado de tiza.
Entramos en la casa y el fuerte olor de las carne lista para engullir me pasó suavemente por mi nariz rociándome el olfato. Saludé a la gente rápidamente, había cuatro mujeres y cinco hombres, estrecheces de manos y besos fueron la nota dominante en los saludos.
Me puse bastante nervioso, pues si hay algo que me de vergüenza es estar en un sito con gente que no conozco, Diego me había metido en una encerrona.
Cuando llevaba como diez minutos una chica rubia de buen ver se me quedó mirando, miré a Diego pero se estaba riendo sólo, sonreí a la chica y esta se levantó y vino hacia mí. En ese momento pensé “La tengo en el bote”. La rubia se agachó para decirme algo en el oído, momento que aproveche para mirar por su exultante escote.
Chica Rubia: Perdona, sólo quería decirte que tienes cáscaras de pipas esparcidas por el pelo.
Note como el mundo se me caía encima y con una sonría absurda me quite con la mano las pipas de la cabeza mientras ella movía su perfecto culo hacía su lugar de origen. Busqué a Diego con la mirada pero él se había ido a la barbacoa a darle caña a las hamburguesas.
Empecé a escuchar la llamada del águila imperial y me levanté de mi silla, me acerqué a la dueña de la casa y le dije:
JD: Perdona, Laura ¿Me dices donde está el baño? Es que me estoy meando.
Laura: Si claro, al fondo a la derecha.
JD: ¿Al fondo a la derecha? Que típico.
Entré en el edificio y busqué los aseos, mientras estaba abriendo la puerta de estos otro olor salido de otro mundo me azotó sin compasión…

Chica que avisó de que tenías pipas en la cabeza
Continuará…