Un freak suelto en la ciudad
Me gustan mucho los videojuegos, es uno de mis grandes hobbies junto con follar y beber ron. Para mí un día perfecto sería pasarme el día en mi cuarto jugando a todo tipo de juegos, ya sea sólo o con algún colega, engullendo comida basura y echando un casquete de vez en cuando. Cuando una afición se lleva a una medida superior te conviertes en un fanático de esa afición o en un friki. Tengo que reconocerlo, soy un friki de los videojuegos. Hasta este punto ningún problema, gente como yo hay a patadas, mi problema viene cuando salgo al Mundo Real™.
Para que os deis cuenta de lo que hablo os relataré el domingo pasado. A pesar de ser domingo madrugué bastante y sobre las 11 me estaba levantando. Tenía pinta de ser un buen día así que fui a abrir de par en par la ventana de mi cuarto. Efectivamente, hacía un dia del carajo, el sol brillaba hermoso, las nubes parecía pintadas con acuarela, pero… a mí todo eso me olía a chamusquilla. “Su puta madre, seguro que no es in-game, aunque el cell-shaded de esas nubes me pone cerda“.
Trás quedarme un rato mirando y ver como los edificios del fondo los veía borrosos me entró una duda. Mierda, no sé si me ha aumentado la miopía o hace un día con popping del carajo, bueno, voy a customizar mi personaje, digo… a vestirme. Una vez visto como estaba el día tenía que desayunar.
Mientras me sentaba y me tomaba unos ricos cereales escuché unos gritos. De repente, un signo de admiración verde gigante apareció sobre mi cabeza. Mis hermanas discutían sobre una camiseta, reclamando cada una que era de su propiedad. Al final, acabaron tirando cada una de una manga. En el momento cúlmen de la pelea, una de mis hermanas pegó un sonoro y estridente chillido, momento en el que mi madre apareció en escena.
- ¿Pero qué pasa aquí?
- Mamá -Intervine- Susana ha usado chirrido. No es muy efectivo…
- ¿Cómo?
- Yo soy tu y las mandaba a cada una a su pokeball o les daba una piedra pome para que digievolucionen de una vez.
Aprovechando el buen día cogí el coche y me fui a dar una vueltecita. Ir en coche puede ser muy extresante, a mi personalmente me pone de muy mal humor ya que te encuentras con mucho torpe. Sin ir más lejos, ese mismo día estuve a punto de chocarme por culpa de un conductor “L”. Nada más pasar a su lado baje la ventanilla y le dejé las cosas bien claras.
- ¡Noob! ¡Vuelve a tu punto de guardado! ¡que estás provocando un lag del carajo, hostia puta!
Tras llevar un rato conduciendo mi nivel de felicidad aumentó en +5 como si me hubiese tomado un eter o algo. Es increíble, de lunes a viernes la rutina me hace que el desarrollo de mi vida tenga un planteamiento muy lineal, mientras que estos paseos domingueros a lo sandbox te dan una libertad para lograr tu objetivo del copón. Un grupo de gente llamó mi atención. Se me había olvidado, hoy había partido y jugaba mi equipo. Aparqué el coche y justo en ese momento recibí al movil una invitación de Jotadé para unirme junto a Puche a su grupo.
- Ey Puche, ¿Te bebes un litro de cerveza en cooperativo?
- No tio que luego la deztreza cuesta un huevo entrenarla
Tras pasar lo momentos prepartido por fin nos dirigíamos a las puertas para ver el partido. Justo antes de entrar, un grupo de personas de mediana edad nos paró. “Perdona ¿Hoy qué juega el Sevilla? ¿Contra quién?“. En ese momento miré a Puche, tenía los ojos injectados en sangre. Podía leerle el pensamiento, yo también estaba pensando lo mismo. Putos casual, siempre dando por culo.
Ya era la hora de disfrutar al partido junto con mis compañeros. A pesar del buen ambiente, algo no me gustaba, nuestro delantero parecía decaído, algo taciturno. Jota -avisé a mi compañero- mira a Luisfa, seguro que está con la flechita pa bajo. Y a pesar de eso, hizo una gran jugada, yéndose de todo el equipo y regateando al portero.
- Joder, seguro que tiene el L1 pillado. Debería haberle dado al triángulo, que estaba Kanouté solo

No son zombies, son infectados








