Un freak suelto en la ciudad

Archivado en: Relatos — Dieguito Brigante @ 1:43 p10

Me gustan mucho los videojuegos, es uno de mis grandes hobbies junto con follar y beber ron. Para mí un día perfecto sería pasarme el día en mi cuarto jugando a todo tipo de juegos, ya sea sólo o con algún colega, engullendo comida basura y echando un casquete de vez en cuando. Cuando una afición se lleva a una medida superior te conviertes en un fanático de esa afición o en un friki. Tengo que reconocerlo, soy un friki de los videojuegos. Hasta este punto ningún problema, gente como yo hay a patadas, mi problema viene cuando salgo al Mundo Real™.

Para que os deis cuenta de lo que hablo os relataré el domingo pasado. A pesar de ser domingo madrugué bastante y sobre las 11 me estaba levantando. Tenía pinta de ser un buen día así que fui a abrir de par en par la ventana de mi cuarto. Efectivamente, hacía un dia del carajo, el sol brillaba hermoso, las nubes parecía pintadas con acuarela, pero… a mí todo eso me olía a chamusquilla. “Su puta madre, seguro que no es in-game, aunque el cell-shaded de esas nubes me pone cerda“.

Trás quedarme un rato mirando y ver como los edificios del fondo los veía borrosos me entró una duda. Mierda, no sé si me ha aumentado la miopía o hace un día con popping del carajo, bueno, voy a customizar mi personaje, digo… a vestirme. Una vez visto como estaba el día tenía que desayunar.

Mientras me sentaba y me tomaba unos ricos cereales escuché unos gritos. De repente, un signo de admiración verde gigante apareció sobre mi cabeza. Mis hermanas discutían sobre una camiseta, reclamando cada una que era de su propiedad. Al final, acabaron tirando cada una de una manga. En el momento cúlmen de la pelea, una de mis hermanas pegó un sonoro y estridente chillido, momento en el que mi madre apareció en escena.

- ¿Pero qué pasa aquí?

- Mamá -Intervine- Susana ha usado chirrido. No es muy efectivo…

- ¿Cómo?

- Yo soy tu y las mandaba a cada una a su pokeball o les daba una piedra pome para que digievolucionen de una vez.

Aprovechando el buen día cogí el coche y me fui a dar una vueltecita. Ir en coche puede ser muy extresante, a mi personalmente me pone de muy mal humor ya que te encuentras con mucho torpe. Sin ir más lejos, ese mismo día estuve a punto de chocarme por culpa de un conductor “L”. Nada más pasar a su lado baje la ventanilla y le dejé las cosas bien claras.

- ¡Noob! ¡Vuelve a tu punto de guardado! ¡que estás provocando un lag del carajo, hostia puta!

Tras llevar un rato conduciendo mi nivel de felicidad aumentó en +5 como si me hubiese tomado un eter o algo. Es increíble, de lunes a viernes la rutina me hace que el desarrollo de mi vida tenga un planteamiento muy lineal, mientras que estos paseos domingueros a lo sandbox te dan una libertad para lograr tu objetivo del copón. Un grupo de gente llamó mi atención. Se me había olvidado, hoy había partido y jugaba mi equipo. Aparqué el coche y justo en ese momento recibí al movil una invitación de Jotadé para unirme junto a Puche a su grupo.

- Ey Puche, ¿Te bebes un litro de cerveza en cooperativo?

- No tio que luego la deztreza cuesta un huevo entrenarla

Tras pasar lo momentos prepartido por fin nos dirigíamos a las puertas para ver el partido. Justo antes de entrar, un grupo de personas de mediana edad nos paró. “Perdona ¿Hoy qué juega el Sevilla? ¿Contra quién?“. En ese momento miré a Puche, tenía los ojos injectados en sangre. Podía leerle el pensamiento, yo también estaba pensando lo mismo. Putos casual, siempre dando por culo.

Ya era la hora de disfrutar al partido junto con mis compañeros. A pesar del buen ambiente, algo no me gustaba, nuestro delantero parecía decaído, algo taciturno. Jota -avisé a mi compañero- mira a Luisfa, seguro que está con la flechita pa bajo. Y a pesar de eso, hizo una gran jugada, yéndose de todo el equipo y regateando al portero.

- Joder, seguro que tiene el L1 pillado. Debería haberle dado al triángulo, que estaba Kanouté solo

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No son zombies, son infectados

Observando el tráfico

Archivado en: Me toca la polla — Jotade @ 1:43 p10

A menudo me gusta observar a la gente. Ahora que voy en Quad tengo que estar más pendiente de lo que pasa a mí alrededor, por ello veo cosas que antes pasaba por alto.

Observo para encontrar algo que me llame realmente la atención, es decir, una tía buena o algo. Lo que más llama la atención es la poca educación y el estrés que se respira en el tráfico.

Las personas siempre quieren ser siempre las primeras en todo. Si para conseguirlo hay que joder al prójimo pues se jode y punto.

Es curioso ver la poca gente que pasa por un paso de cebra cuando este se encuentra en verde, pero cuando el muñequito se pone a parpadear todos corren como estadounidenses para pasar, estén en medio de dicho paso o a 300 metros del mismo. Cuando ven parpadear el muñeco verde a la gente le entra un ataque de ansiedad y no pueden esperar al siguiente turno.

Otra cosa que llama la atención son las motos. Tienen licencia para saltarse los semáforos. Ven un semáforo en rojo y ven el cielo abierto. La Policía Local hace vista ciega a este comportamiento y se preocupa más en multar a los que están mal aparcados, pues ello da más dinero y es menos trabajoso. A mi realmente me la suda, no así si van sin casco, en ese caso les deseo una pronta caída a modo de susto.

¿Que me decís de los autobuses y taxis? Sin respeto ninguno por el resto de conductores, tocan la polla hasta la saciedad. Estoy completamente seguro de que si reuniera 50.000 sevillanos con carné en el Estadio Olímpico y dijera: Que levante la mano quien no haya estado jamás a punto de chocarse con un autobús. Levantarían menos gente la mano que piedras tiraron el día que Jesucristo pronunció su frase. Vale que tengan prioridad de paso, pero hijos de puta, no a toda costa.

También me molesta y mucho la gente que pita nada más cambiar el semáforo de color. Parece que están con el dedo preparado en el claxón para accionarlo en el momento en que el verde ilumine el semáforo. Yo para joderles siempre salgo lentito, si repiten el toque de pito con hacerles un corte de manga es suficiente para tranquilizarlos.

Hasta aquí el quejarse por hoy, que estaba hasta la polla del tráfico en Sevillay necesitaba desahogarme, maldito Serrin.

Lo único bueno es cuando una bella mujer me mira y al observar mis trabajados brazos busca alguna excusa absurda para que me pare a hablar con ella. Como la última morena que me dijo que si le podía ayudar a arreglar la trócola que se le había descolgado.

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Vaya, entendí mal, lo que quería era comerme el trócolo

El día que entrevisté a Ingrid Betancourt

Archivado en: Relatos — Dieguito Brigante @ 1:43 p10

Lo hice. Lo había hecho. Estaba en mis manos. No sabía que hacer así que me fui corriendo a casa de Jotadé. Riiing, Riiing, Riiiiiing. Maldito timbre, son uno de los peores inventos del hombre junto con el levantarse temprano y el hacer la cama. Nunca entenderé esa obsesión por las madres para hacer la cama, no entienden el sencillo razonamiento de “Para que hacerla si luego la voy a deshacer“. Por fin el sonido de la frustración a través de mis dedos llegaba a los oídos de mi compañero y abría la puerta.

- Jota, lo tengo aquí en mi mano, he hecho mi primera lista

- ¿Y sobre que trata?

- He enumerado posibles situaciones graciosas si las mujeres tuviesen las tetas en la espalda

- Muy bien. Te lo tengo dicho, yo hago muchas listas. Las listas son el mejor amigo del hombre. Eso del perro es una patraña. Es cierto que se pueden lamer los cojones, pero eso no quita que Cesar Millán sea gilipollas.

- Eh, no te metas con el encantador. Y no se te ocurra faltar a su perilla.

- Bueno, ¿Sabes que tienes que hacer? Tienes que llevar esa carta al máximo organismo que conozcas

Me resultaron entrañas las indicaciones que me dió. Aún así, hice caso de lo que me dijo y fui a buscar la mayor organización competente en Sevilla. Como no encontré al New Team de Oliver Atom y Tom Baker, fui al ayuntamiento de Sevilla. Allí quería encontrar al alcalde para entregarle mi lista, lo que pasaría después lo desconocía. Una vez llegué a mi destino, algo me distrajo. Era Ingrid Betancourt. No perdí mi oportunidad y fui a entrevistarla.

- Hola, soy Brigante, de Zapillo Street News, el diario internacional y de gran prestigio. ¿Le importa que le haga unas preguntas?

- Para nada

- Bien. ¿Qué siente una persona al recibir el Premio Príncipe de Asturias al mejor secuestro del año?

- A la concordia

- Ah, no la conozco, creí que te lo habían dado a ti. Bueno, no importa. ¿Estuviste alguna vez preocupada por el síndrome de Estocolmo?

- Esto es un desfachatez

- No, esto es una entrevista. Vaya, desde luego no sé qué se valoran en esos premios eh. Y para terminar, ¿Qué posibles situaciones crees que se podrían dar si las mujerres tuviesen tetas en la espalda?

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Tupac no entendió el significado de humor negro

La bruja Lola nos muestra el futuro II

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Primera Parte

Tras darle una cachetada en el pompis a esa preciosa azafata Diego me miró serio y me dijo.

DB - ¿Por qué has hecho eso?

JD - ¿El qué?

DB – Joder, le has tocado el culo a la azafata.

JD – Me lo estaba pidiendo a gritos.

DB - ¿Por eso está avisando a seguridad?

Tras esa corta conversación siguieron entrando blogueros. No reconocíamos a ninguno. La verdad esque cuando eres famoso no prestas atención a los demás, esperas que ellos te reconozcan a ti.

Empezaron a poner comida, gambas, jamón y caña de lomo para picotear. Como a mí las gambas no me gustan, lo que hice fué unir el jamón con la caña de lomo acercar ese plato para mí y alejar el plato de gambas. El resto de mi mesa me miró raro, al notar esas miradas sonreí y les dije “Lo siento tengo un blog de humor” y empecé a degustar mi sabrosa comida.

Cuando llevaba tres lonchas de jamón y una de caña de lomo un olor nauseabundo a chumino inundó el ambiente, inmediatamente un brazo unido a una mano sin muñeca me quitó el plato. Sorprendido miré atrás y ví como una gorda se zampaba mi comida (plato de cerámica incluido).

La gorda se parecía mucho a una vecina de Diego que se dedica a robar ropa interior de las azoteas, era una gorda charni, con menos estilo que Rappel eligiendo bañadores. Grandes rabillos adornaban sus minúsculos ojos, un moño recogía su grasiento pelo rubio de bote. Y un conjunto rosa de la talla XXXXLX que le quedaba ceñido era su vestimenta. En la parte de arriba de su conjunto una frase decía: “Yo soy la Chumi”.

Mi capacidad de reacción quedó anulada al ver tal bestialidad, Diego por su parte no parecía tan afectado. La Chumi sonrió y se comió la mesa entera donde estábamos sentados. Cuando digo la mesa me refiero al mantel, cubiertos y la mesa como objeto físico.

Diego se levantó, le señaló y le dijo: ¡Hija de Puta! No fue una buena idea pues Chumi le intentó comer el dedo. Seguridad, que ya venía en camino por mi coqueteo con la azafata, utilizó arpones para reducir a Chumi, cuando consiguieron reducir al animal abrieron los dos portones y se la llevaron ayudados por una grua.

Tras este incidente nos cambiaron de mesa. En la nueva mesa conversamos con un blogger muy simpático, un tal Jete. Jete nos comentó una idea que tenía en mente, pensaba poner cámaras en un bar de mala muerte un crear un reality show en internet llamado, Gran Hermano Snake, nos descojonamos de sobremanera cuando nos contaba las anécdotas que había vivido en aquel bar.

También estaba allí en nuestra misma mesa Navarro, que empezó a entablar una interesante conversación con Dieguito Brigante.

N - El mundo del porno es impresionante, cuando crees que has visto algo insuperable, llega algo y lo supera, eso amigo mío es lo que me anima a escribir.

DB - Yo tengo claro una cosa, mejor que un trío con dos tías y un tío es un trío con tres tías.

N - Diego contando contigo eso sería un cuarteto.

DB - Pues por el culo te la empeto.

Inmediatamente después de pronunciar esa frase, las luces se apagaron para dar paso a la gala…

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¿Vas a comerte esa grapadora?

De vacaciones (IV)

Archivado en: Relatos, Delirium Tremens — Dieguito Brigante @ 1:43 p10

De vacaciones (I)

De vacaciones (II)

De vacaciones (III)

Estaba ya harto de tanta obsesión por limpiarme el piso, así que simplifiqué mis pensamientos y fui a lo más práctico que pude. -¿Para qué voy a limpiar mi casa cuando puedo ensuciar la de los demás?- pensé, así que me fui raudo a casa de Jotadé. Nada más llegar empezamos, como siempre, a echarnos unas partidas al famoso Pro Evolution Soccer. Como suele ser habitual, tras un par de horas de juego el cómputo final de partidos cayó a favor de mi compañero.

Después de los partidos nos fuimos al salón. Mi plan para ensuciar casas ajenas ya daba su fruto, de su cuarto iba a expandir mi imperio de suciedad hacia otras zonas de la casa. Coño, se me presenta mi primer problema, no suelo llevar mierda encima. Me maldije de sobremanera. Entre eso y no tener una pierna en la espalda para poder caminar tumbado me hacían verme como el hombre más desafortunado de la tierra y del mar. Mientras nos sentábamos y poníamos la tele, me puse a pensar en posibles planes para ensuciar sin que Jotadé se diese cuenta.

- Diego, puedes quedarte a comer aquí si quieres

- Vale, pero no me esperes

- ¿Por qué?

- Porque ya estoy aquí

Mientras, Jotadé se iba a la cocina, avisándome de que si no volvía en 15 minutos que avisase a los bomberos, que era la tercera vez que iba a entrar en ese inhóspito lugar y no lo conocía muy bien. En lo que tenía toda la pinta de que se sería una pizza de Casa tarradellas, de las de casa, no las de ella; yo ideaba planes para ensuciar la casa. En un primer momento descarté cagarme en el sofá porque con la mala suerte que tengo seguro que Jotadé se daría cuenta que había sido yo.

Entonces, la único opción rápida y viable sería sacarme la chorra (sí, he dicho chorra. Hay ciertas palabras que mola decirlas mal, como retulador o cocretas) y mear allí, en alguna esquina o en una planta. Miré a cada esquina y recobeco de la habitación para buscar un sitio idóneo, entonces me di cuenta de una cosa: nunca me había fijado en lo bonita que tiene decorada la casa. Casi sin darme cuenta apareció el anfitrión corriendo y con dos pizzas bajo las manos.

- Coño, me estaba quemando. Hostia, ¿qué haces con la polla fuera?

- He estado pensando y nunca te he presentado a mi amigo. Mira, aquí lo tienes, el señor Pote, Misi Pote

En ese momento el teléfono sonó, era la señora de Jotadé. Mientras engullía trozos de pizza me di cuenta de la relación tan bonita que tenían. Definitivamente no podía ensuciar su casa, no podía traiccionarlo. Este cambio decisión no se debió a ninguna mariconada sentimentaloide, simplemente advertí de lo fuerte que estaba Jotadé y la cara tan seria que pone cuando se mosquea. Tampoco podía hacerlo con mi otro muy mejor amigo Raúl, también es un tipo muy agresivo y gordo y me da miedo que pueda pegarme o comerse mi comida o mi grapadora.

- Joder, como quiero a esta mujer. Deberías buscarte a alguien como ella

- Es que no sé porque no encuentro a una mujer que me comprenda, tampoco pido tanto

- A mi me da la impresión que eres muy exigente

- Que va. Físicamente no pido que sea una mujer despampanante aunque tampoco que sea un ladrillo con gafas. Lo que yo realmente necesito es una mujer que me me lleve a un sitio romántico y me diga al oído: Brigante, voy a comerte la polla hasta que se me quede la garganta en carne viva

Tras ingerir las deliciosas pizzas desistí de ensuciar casas ajenas. Soy un hombre débil, con una simple pizza se me puede conquistar. Si eso lo aderezas con una buena natilla de vainilla puedo entregarme en cuerpo, alma y pene. Milagro, Jotadé tenía mi ansiado postre. No me lo follé pero acabé contándole mis aventuras y desventuras en busca de alguna mujer que me limpiara la casa. Cual fue mi sorpresa a ver que mi caso no era tan distinto al suyo.

- Joder Jota, y después de todo eso al final acabé en Lora del Río

- Bueno, a mi también me pasó casi lo mismo. Cuando me quedé solo en casa busqué un mujer que me limpiara la casa. Fui a la sección de contactos y vi uno que decía: “Mujer enseña el búlgaro“. De puta madre, pensé, mientras me recoje la casa puedo verle conejo. Cual fue mi decepción al comprobar que el búlgaro era un idioma.

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Mujer se ofrece a enseñar el búlgaro. Admítelo, tu también habrías caído. La próxima vez acuérdate de stoichkov

Travesti

Archivado en: Frases Míticas/Citas — Dieguito Brigante @ 1:43 p10

- ¿Eso era un travelo? - Diego

- No sé, puede ser, no me ha quedado muy claro - Luis

- Pues si era un tío, estaba tela de bueno - Diego 

Slot (Los Gunnies) - Dirk Kuyt (Liverpool)

Archivado en: Parecidos Razonables — Jotade @ 1:43 p10

Parecido más que razonable del entrañable amigo de Gordi y el espigado delantero del Liverpool. Si no le encontrais el parecido imaginarse a Kuyt masticando una pipa revenida… ¿Ahora sí?

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Piruletas

Archivado en: Curiosidades, Chistes y Adivinanzas — Dieguito Brigante @ 1:43 p10

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Jotadé XIII se ha ganado una piruleta

Pichu no gana nada

Schaduwplek se ha ganado una piruleta

Xino se ha ganado un golpe de pala

El extraño desconocido se ha ganado tres piruletas y darle el golpe de pala a chino

David se ha ganado dos palmaditas en el hombro

Ojo Halcón se ha ganado un lametón a una piruleta

y ahora me explico un poco. El miercoles pasado se estrenó la serie guante blanco, una serie la cual recomiendo su visionado. No me voy a explayar en explicar la serie, aunque lo que si diré es que tiene un gran guión. A pesar de este gran guión, esta errata que inluí en el post anterior se les coló.

Obviamente, 2 no es múltiplo de 9 y dado que estamos hablando de un niño de corta edad, las multiplicaciones con fracciones descartamos que las haya visto por lo que 9/2*2 no es válido.

Eso es todo.

Errata

Archivado en: Curiosidades, Chistes y Adivinanzas — Dieguito Brigante @ 1:43 p10

En el siguiente microrrelato voy a incluir una errata. No es una errata gramatical, que es probable que se me cuele, si no una incongruencia en lo que cuento.

Un inspector de policía de mediana edad, después de llegar del trabajo, fue a recoger al colegio a su pequeño hijo de 7 años. El inspector es viudo pero ello no quita que sea un hombre responsable y un gran padre. Tras llegar con su hijo del colegio, el inspector se ponía a ayudar a su hijo con sus tareas y deberes no sin antes bajar a pasear a su perro, un precioso pastor alemán. El inspector siempre se dirigía al mismo parque, siempre el mismo tiempo y siempre el mismo recorrido. El inspector, además, cumpliendo su papel de buen ciudadano cogía los excrementos de su perro con una pequeña bolsita de basura.

Al llegar a su casa su hijo ya había empezado a realizar sus tareas. El inspector dejó a su querido pastor alemán en el balcón y luego se dirigió a la cocina a tirar los excrementos del perro en la basura. Su hijo cada día observaba los rutinarios quehaceres de su padre. Poco a poco, fue desarrollando una pequeña envidia. Un día, dentro de la lógica de un niño de su edad, preguntó a su padre.

- Papá, ¿Quieres más al perro que a mí?

- Claro que no hijo, lo que pasa es que se dice que los perros son los mejores amigos del hombre

- Ya, pero no creo que si yo me cagara en la calle no vendrías con una bolsita a recogermela

- Bueno, déjalo ya hijo. Déjame ver como llevás esas cuentas de matemáticas

- Me he quedado atascado, no sé que hacer aquí

- Pues hasta aquí lo tienes bien. Y ahora fíjate, este número lo tienes que multiplicar por dos ¿Cuánto da el resultado?

- Nueve

- Muy bien hijo, pero recoge esa mierda que hay en el salón, por favor

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El primero que lo adivine se lleva de regalo una piruleta

Un cumpleaños perfecto: El camino

Archivado en: Relatos, Personal — Jotade @ 1:43 p10

Eran las nueve de la noche. Había quedado con la chica más guapa del mundo para ir a cenar a un sitio que ella decía ser muy especial para nosotros.

Nada más verla me pidió que leyera una carta, la leí era preciosa. Al final de la misma una frase resaltaba: ¿Confías en mí?

La miré extrañado y ella sonrió. Sacó de su bolsillo un pañuelo negro y me dijo que me lo pusiera en los ojos. Tras titubear unos segundos accedí, me era imposible negar nada a esos preciosos ojos negros.

Tras de taparme los ojos me llevó de la mano y me montó en un coche. Allí pude reconocer la voz de Jaironman (el hombre más fuerte de todos los tiempos) y María. Después de varias carcajadas al verme tan indefenso, arrancaron el coche y nos fuimos de allí.

Mientras iba en el coche pensé que quizás unos moros locos me habían secuestrado, habían adoptado la voz y apariencia de mis amigos y me llevarían a sus países a exponerme como su nuevo Alá o algo. Fueron unos minutos muy angustiosos.

Cuando el coche se detuvo la voz de la chica me dijo que tenía que seguir con los ojos tapados unos metros más. Yo confiaba en ella así que anduve tanto como ella quiso.

Al llevar unos 5 minutos andando me di en el dedo gordo del pie con lo que supuse sería un escalón.

- ¡Ah mujer, ten más cuidado!

- Lo siento tendré mas cuidado la próxima vez.

Tras ese pequeño incidente seguimos andando, la verdad es que me daba mucho miedo ir sin ver nada. No sé como pueden vivir tranquilos los ciegos, tienen que tener los dedos gordos de los pies a prueba de bombas. La verdad es una putada no ver que puede venir.

El camino se ve estaba haciendo eterno, me había chocado ya con varios escalones y empezaba a sudar como un cerdo del pánico que me estaba entrando. Cuando un coche parado me atropelló la rodilla ella comentó: ya falta poco. Ese comentario fue como una balsa de aire, no podía más con este sufrimiento invidente.

Tras dos minutos más me dijo: Quedan cinco metros y ya te puedes quitar la venda. Empecé a ponerme cachondo, esperaba que me hubiera llevado a un sitio super molón donde se pudiera practicar sexo toda la noche, así que el pequeño Junior se puso las pilas. Pero cinco metros dan para mucho, y cuando digo mucho me refiero a que en esos cinco metros un retrovisor hizo bajar a Junior directamente al ostracismo.

Justo después de recuperarme de ese varapalo, me indicó que ya podía quitarme la venda. Al principio lo vi todo borroso, al recuperar algo la visión visualicé un montón de cabezas en un cuarto oscuro. ¿Qué coño era eso? Parecían espíritus.

Un espíritu alto se acercó a mí con una llama. Era Dieguito Brigante con una tarta, la llama sólo era un vela con un número, el veinte, un número para hacerte pensar que si vas al país de nunca jamás tendrías que vivir en el barco pirata. Y todos empezaron a cantar… CUMPLEAÑOS FELIZ.

En ese momento los ojos comenzaron a sudarme, supongo que por tanto tiempo con la venda en los ojos… o quizás me había emocionado, eso sólo lo saben Goku y Chuck Norris.

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 Es una fieshhhta